Una sonrísa cómplice. Miradas que se cruzan y lo dicen todo. Un abrazo que te deja sin respiración. Carcajadas que evocan la libertad. Canciones que entran por el oído y llegan al corazón. Una puesta de sol en la playa. Besos en las mejillas que quieren ser en los labios. Comer tu helado favorito en Anaya. El olor de la primavera, el aire de otoño. Tu primera borrachera. Sonreír al recordar su sonrisa. No poder parar de pensar en esa persona, en ese momento, en ese lugar. Enamorarse, odiar. Confundirse, rectificar. Correr, saltar, gritar... sin ningún motivo.
Vivir.